la celestial
balanza
de nuestra
locura y nuestra cordura
(Sylvia Plath)
Ando por un camino que se aleja
hacia un jardín
perfumado
de flores
artificiales,
por un sendero etéreo de invisible melancolía,
creyendo ver luciérnagas
ahogadas
en su propio
firmamento estrellado.
Sólo me sirve si os digo
que es como una quebrada lejanía,
una deshabitada ausencia,
tenue,
apagada.
Como si sólo el éxodo
sostuviera mis callados ojos.
Sólo me sirve amar en el borde del escalofrío,
en el edén de tus brazos
mientras la balanza terrestre oscila entre la aureola
y el páramo,
entre el equilibrio
y la caligrafía de
una grieta.
Sólo me sirve la imagen de una fuente arrojando agua
por la boca
para deciros
que así brotan ahora mis palabras en la oscuridad,
en la desmemoria voraz
mientras la balanza celeste ya se inclina
desde la luz hacia
la sombra.
De: Sin señal
Daniel Noya

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