“La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”

(ALDO PELLEGRINI)

sábado, 29 de febrero de 2020

Selección: Emily Dickinson




SELECCIÓN

De las almas creadas
supe escoger la mía.
Cuando parta el espíritu
y se apague la vida,
y sean Hoy y Ayer
como fuego y ceniza,
y acabe de la carne
la tragedia mezquina,
y hacia la Altura vuelvan
todos la frente viva,
y se rasgue la bruma…
yo diré: Ved la chispa
y el luminoso átomo
que preferí a la arcilla.

De: Poemas

Emily Dickinson

viernes, 28 de febrero de 2020

Si te hubiera conocido hoy: Daniel Noya





(45)

-           Si te hubiera conocido hoy
por primera vez querría estar contigo
-           ¿Quieres estar conmigo?
-          
(“Lone Star” John Sayles)

Si te hubiera conocido hoy
por primera vez
todo volvería a ser un milagro, vería con nuevos ojos
tu piel desconocida y sin tristeza,
te amaría otra vez súbitamente.

Si te hubiera conocido de repente bebería de tu paladar el silencio
de los brezos,
la oscuridad de las sombras mudas del pasado.

Te besaría con nuevos labios de esperanza,
con nuevas caricias cómplices.

Descubriría la alegría de los poros de tu piel.

Nombraría tus espinas
más tiernas.

Si te hubiera conocido hoy
por primera vez
te enamoraría de nuevo torpemente,
soportaría los diluvios,
las nostalgias,
los naufragios,
secaría tus lágrimas más antiguas.

Si te hubiera conocido hoy sembraría de luz
los corazones aturdidos,
olvidaría el dolor de las ausencias,
las heridas que más duelen,
las despedidas,
las palabras sin sed que se ahogan en un charco de la noche.

Si te hubiera conocido hoy
te abrazaría las piernas,
la sangre sin odio,
recorrería como una mariposa tu boca,
me quedaría esperando
hasta que desaparecieran todos los amaneceres grises.

Si te hubiera conocido hoy
por primera vez
soñaría con iluminarte con este poema,
sabría cómo guiarte hasta mi lado con la sola luz
de una estrella solitaria.

De: Cien fuegos

Daniel Noya



jueves, 27 de febrero de 2020

No decía palabras: Luis Cernuda


























NO DECÍA PALABRAS



No decía palabras,
acercaba tan sólo su cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad; sueño y sueño, carne y carne;
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.


De: Los placeres prohibidos
 Luis Cernuda