“La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”

(ALDO PELLEGRINI)

lunes, 18 de noviembre de 2019

Después de Auschwitz: Anne Sexton




Después de Auschwitz

Ira,
tan negra como un gancho,
me alcanza.
Cada día,
cada nazi,
toma, a las ocho de la mañana, un bebé
y se lo sirve para el desayuno
con pan frito.
Y la muerte mira despreocupada
 y limpia la suciedad que hay debajo sus uñas.

El hombre es maldad,
digo en voz alta.
El hombre es una flor
que podría ser quemada,
digo en voz alta.
El hombre
es un pájaro lleno de fango,
digo en voz alta.

Y la muerte mira despreocupada
y se rasca el ano.

El hombre, con sus pequeños y rosados dedos de los pies
con sus dedos milagrosos
no es un templo
sino un cobertizo,
digo en voz alta.
No dejéis que nunca más levante su taza para el té.
No dejéis que nunca más escriba un libro.
No dejéis que nunca más eleve los ojos
en una noche de julio.
Nunca. Nunca. Nunca. Nunca.
Digo estas cosas en voz alta.
 
Le ruego al Señor que no oiga.


De: El asesino y otros poemas

Anne Sexton

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