“que viven de un segundo de amor entre el reloj de nieve y el mar sin rostro... (Jacinto Santos)
“La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”
(ALDO PELLEGRINI)
viernes, 29 de diciembre de 2017
Dos poemas de Gloria Fuertes
POÉTICA
No sé si inserto la realidad
en la poesía,
o meto la poesía en la realidad
o simplemente meto la pata.
DAN PENA LOS QUE TRIUNFAN EN TODO
Dan pena los que triunfan en todo,
menos en la vida.
Gloria Fuertes
jueves, 28 de diciembre de 2017
El descanso del héroe: Laura Casielles
EL DESCANSO DEL HÉROE
Lo que más molestaba
a Teseo
-motivo suficiente incluso para un abandono
sin excesos sutiles-
era saber que, sin ella,
nunca hubiera desatado el laberinto,
nunca sido héroe,
nunca vencido fieras ni fantasmas.
Muchacho,
dijo el minotauro atravesado,
eres el más grande de los héroes,
tremendo truco el hilo.
Y mientras el monstruo se desangraba,
afligido por la duda de su mérito Teseo
comprendió
que ya
no iba
a amar a Ariadna.
Laura Casielles
miércoles, 27 de diciembre de 2017
El mundo no se acaba: Charles Simic
Actué en los teatros
más pequeños
Trozos de grava endemoniada
en el alféizar
rodeando una solitaria
migaja de pan blanco.
Mi identidad secreta es
El cuarto está vacío,
y la ventana abierta.
Llama a un perro Rimbaud y al otro, Hölderlin.
Los dos son mestizos. "La vida no examinada no
merece ser vivida" es su dicho favorito. Su mujer
parece la Libertad semidesnuda de Delacroix; lleva
botas de vaquero y coge setas de aspecto peligroso
en el bosque. Esta noche encenderán grandes velas y
beberán vino. Luego abrirán la puerta para que los
perros entren y se coman los restos. "Entrez, mes
enfants!", gritará él a la noche, haciendo una profunda
reverencia.
El mundo no se acaba
Charles Simic
martes, 26 de diciembre de 2017
2 poemas de Tomás Salvador González
un niño aguarda en el umbral
en la casa de la primera nieve
mi abuelo me dio un sello
madre cortaba las rosas del corpus
dejó caer las rosas, las lágrimas
en la casa de la primera nieve
encontraron el abrigo en la leñera
una alcoba, dos zapatos, dos cirios
el miedo era dorado, era de oro
en la casa de la primera nieve
un niño aguarda en el umbral
hoy llegó el invierno,
la lluvia toda la mañana, y el sol, que asomó
sólo para despedirse. Fue un día limpio,
el fuego, la mujer
que vuelve todas las tardes, antes de que oscurezca,
la gata en la cerca cuando dejó de llover.
Las palabras que escribo
no son ya palabras del asombro, ese instante
de soledad que abraza el tiempo, sin darse cuenta
duerme ahora en los párpados.
Lo arroparán días de luz escasa, el viento
que hoy se lleva las últimas hojas de los lilos.
La sumisión de los árboles
Tomás Salvador González
lunes, 25 de diciembre de 2017
Aguanieve: Daniel Noya
“El tiempo pasaba como una flecha negra”
(R. Musil)
Aguanieve en la mejilla, como una frágil caricia bautismal.
Mas el menú que alimentaba mi desnutrida existencia ya no saciaba
sin embargo
mi existencia real,
la que guardo como si fuese un secreto.
Es por eso que inconscientemente reunía los fragmentos de un puzle
irreal,
para encontrar el trazo de alguna huérfana felicidad que me
abrigase frente a la intemperie, frente al roce de lo cotidiano.
Como si una negra flecha hubiese acertado en lo más hondo del
corazón.
Pensar para transformar y renacer,
he ahí el secreto,
la inesperada enseñanza del leve aguanieve en mi rostro.
De: Luces de gálibo
Daniel Noya
domingo, 24 de diciembre de 2017
Dos poemas de Jonio González
MÁS DE LO MISMO
árido corazón
róbame el cuerpo
todas mis enfermedades son mortales.
SEDUCCIÓN DESPUÉS DEL BAÑO
¿es esta espalda maravillosa
parecida a un cerebro
aunque algo menos brillante?
la toalla todavía no
las piernas se derriten como velas
¿y si se tratara de algo
entre tú y yo?
no pierdas la esperanza:
todos los espejos
amenazan ruina.
Últimos poemas de Eunice Cohen
Jonio González
sábado, 23 de diciembre de 2017
luz sesgada: Daniel Noya
-4-
destilo versos
cosecho trazos
trozos
de mí mismo
atisbos
de un
cuerpo
lejanías de un nombre
cercano
a mis
raíces
que no se
borran
Luz sesgada
De: Órdenes del corazón
Daniel Noya
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