“La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”

(ALDO PELLEGRINI)

miércoles, 8 de febrero de 2017

Por qué mi carne no te quiere verbo: Ana Rossetti



















Por qué mi carne no te quiere verbo,
por qué no te conjuga, por qué no te reparte,
por qué desde las tapias no saltan buganvillas

con tus significados
y en miradas de azogue que no reverbera el sol
dando de ti noticia,
ni se destapan cajas con tu música
y su claro propósito,
y ningún diccionario ajeno te interpreta.
Por qué, por qué, Amor mío,
eres mapa ilegible,
flecha desorientada,
regalo ensimismado en su intacto envoltorio,
palabra indivisible que nace y muere en mí.

                                                       


                                                                               Ana Rossetti


lunes, 6 de febrero de 2017

Dos poemas de Giuseppe Ungaretti






















(1)

Cuando te deja un día,
piensa ya en el siguiente.


El nacer va cargado siempre de promesas,
aunque duela,
y cada día enseña
que en el unirse, soltarse o durar,
no son los días sino un leve humo.


(2)

El amor no es ya esa tormenta
que en el deslumbramiento de la noche
me cercaba hace tan poco
entre el insomnio y los deseos,

centellea desde un faro,
hacia el que va tranquilo
el viejo capitán.


El cuaderno del viejo. Giuseppe Ungaretti









domingo, 5 de febrero de 2017

El don: Blas de Otero






















EL DON

Doy a la poesía mis brazos las gracias mis viajes y mi vida.
Las alas de la paloma de picasso caída en Indochina.
Las alamedas y los almacenes y los juguetes y el primer premio de la lotería.
Las alucinaciones las asociaciones inverosímiles, los misiles y la mierda de los tratados de paz.
Las algas de larguísima cinta de la costa las olas alardeando de imprevistas simas, las alimañas y las mariposas y los volquetes y el amarillo de las autopistas.
A la poesía las alquimias del verbo el laboratorio de las palabras y las piernas con rima o sin rima,
la espaciosa y triste España el pálido rostro de Checoslovaquia y la plaza de Santa Clara en Las Villas.
Las almas de Dostoievski y los tropezones de Kafka y el Retrato del artista adolescente, la altura de los aviones bien avenidos la destreza de la juventud y su alegría.
A la poesía la alteración del orden y la construcción de la justicia.
A ti poesía mi compañera mi camarada de quince años mi desgracia más grande y mejor recibida.
 

Hojas de Madrid con La galerna

Blas de Otero
Ed. Galaxia Gutemberg. Círculo de Lectores



sábado, 4 de febrero de 2017

Un poema de La sabiduría de las uvas



















La casa de la infancia,
enferma.

El veneno sin músculo del rencor ha oxidado la llave
con la que abría todas sus puertas,
la llave con la que desnudaba la fidelidad
de todos sus rincones.

Dentro sólo crece ya el musgo del recuerdo
y en el interior sólo hay ya fantasmas ciegos
y ventanas herméticamente cerradas al aire
del crepúsculo.

La casa de mi infancia,
lejos,
más allá de mi deseo por oler el pasado,
cuando mis padres amaban mi risa,
cuando todo era presente
y la casa
trabajosamente levantada
 era nuestro refugio frente a la tristeza
de un mundo sin saliva.

La casa de tu infancia,
muerta…

La sabiduría de las uvas
Daniel Noya 

jueves, 2 de febrero de 2017

Recital poético-musical La Adrada 2016-17



MANUAL DE SUPERVIVENCIA
 
A los que lloran y no saben por qué,
a los que lloran y tienen en mente más de 300 motivos.
A los que sueñan imposibles
y a los que hacen lo imposible por hacer sus sueños realidad.
Para todos aquellos que buscan el amor
y a los que lo habéis dado todo por perdido.
Ésos que estéis perdidos en un mar de dudas,
tranquilos,
el resto estamos igual.
Si eres un desastre,
una bala perdida,
no busques a alguien que te ayude a encontrarte,
encuentra a quien quiera perderse contigo.
A los que lloran con carcajadas
o ríen por no llorar.
Si eres poeta,
banquero,
trapecista
o contable,
me da igual.
Pero ríe,
llora,
ama,
siente.
Muere cada vez que se marche,
resucita siempre que te bese.
Nunca digas nunca,
nunca digas siempre.
Escribe tu historia
y cuando se te rompa el alma,
coge un nuevo papel y escribe de nuevo.
Cáete,
sangra,
hazte heridas.
Vive como si fuera tu último día,
como si fueras un niño dando sus primeros pasos,
un adulto viendo esperanzas rotas,
el anciano que ya no tiene más aventura
que ver las locuras de otros.
Recuerda siempre que
si quieres volar,
no podrás hacerlo con los pies en el suelo.




Loreto Sesma

en Naufragio en la 338 (Lapsus Calami, noviembre de 2014).





miércoles, 1 de febrero de 2017

Desastres: Loreto Sesma





“Espero que a ti no te importen las confidencias,
los atracos a beso o muerte,
todo lo que se mueve en un sigilo”
Escandar Algeet


Nadie escribe de esas veces en las que haces lo correcto
y te sientes como un gilipollas.
Nadie escribe ya del miedo,
de que le pasó a Neruda cuando se acabaron los cerezos y la primavera.
A nadie le interesa la gente que está sola,
la gente que se abraza a sí mismo a oscuras por que tiene miedo de encender la luz,
y darse cuenta de que nadie vino para salvarles
de otra noche de precipicios.
Por qué no se habla de aquellos que se esconden en un verso
porque es la única manera de entender
todo
lo que llevan a sus hombros.
Aquellos que sienten que sonreír es,
únicamente,
 otra excusa que darles
para que les partan los dientes.
Quién les dice
“para”
a los que necesitan la velocidad para hacer latir su corazón,
los que se enganchan a los precipicios
se hacen adictos al vicio
que supone vivir sin frenos.
Versos
Besos
Noches
que son precipicios,
caídas libres que te hacen palpitar
tan
tan
rápido
que no puedes contar el latido por segundo.
Y la razón te pide que frenes,
te recuerda que no sabes volar,
que vas a caer en picado,
que esta vez no te puedes enamorar.
Qué te hizo pensar
que podrías ordenar
este caos de cabeza y corazón,
Qué te hizo creer
que podrías reemplazar el dolor de un papel en blanco,
por un atraco a beso o muerte?
El tiempo te ha enseñado
que yo soy más de versos
y de buscar la suerte en los lugares menos apropiados:
que las busco en bocas que contaban mentiras,
y que mires por donde mires,
solo vas a encontrar a una persona pérdida.
Cielo,
no es culpa tuya todo esto,
yo ya estaba perdida antes de conocerte,
ya era un desastre las noches de copas de por medio,
ya era demasiado niña para la vida
y
demasiado
mujer
para                                                                                                          
un
hombre.
Y aunque es cierto que contigo aprendí a ver el vaso medio lleno,
deberías saber que
tan solo me ha servido para ahogarme.

 

Loreto Sesma    

Naufragio en la 338

 

 



martes, 31 de enero de 2017

Dos citas



“Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo”.

(Alejandra Pizarnik)












“Cuanto más verdaderamente sabe hablar un hombre, tanto más se le malentiende”

(W. Benjamin)
 


lunes, 30 de enero de 2017

Un poema de Julio Cortázar




                                   

Ahora escribo pájaros.
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras
posándose
una
a
una
en los alambres de la página,
chirriando, picoteando, lluvia de alas
y yo sin pan que darles, solamente
dejándolos venir. Tal vez
sea eso un árbol

o tal vez
el amor.

                                                   (Julio Cortázar)



domingo, 29 de enero de 2017

Un poema de Ingeborg Bachmann y una canción











     El amor tiene un triunfo y la muerte tiene otro,
                    
       el tiempo y el tiempo después.
                    
           Nosotros no tenemos ninguno.

                     
   A nuestro alrededor sólo hundirse de estrellas.
                            
                           Destello y silencio.
                     
                     Mas la canción por encima del polvo después 
                    
                     va a superarnos.

                                
                                                                                              Invocación a la Osa Mayor   

                                                               Ingeborg Bachmann


sábado, 28 de enero de 2017

Abrázame



        Abrázame,
                  estaría bien si me acariciases,
                  bésame
                  o desnúdame,
                  tal vez sería mejor que me hablases
                  o que me leyeses ese poema
                  que tanto me gusta de Alejandra Pizarnik,
                  dibújame una hoja,
                  píntame un paisaje donde poder mirarte,
        rodea mi cuello,
        besa mi nuca,
        estaría bien que crepitase contigo la tarde,
        que fueses el azar y el amor que vela
        en la oscura medianoche,
        nómbrame,
        sé mi eco, mi aldea frondosa,
        el verde de un árbol,
        la amiga que da vida al doliente,
        la caricia de una brisa
        en un rostro apagado,
        abrázame,
        estaría bien si me perdonases,
        si guardases el secreto de mi piel,
        dibújame un recuerdo,
        píntame un paisaje donde esperarte,
        ahora que estoy en la hora
        de la soledad,
        ahora que al fin he aparecido.



                                                                               DE: La sabiduría de las uvas
                                                                                                       Daniel Noya

jueves, 26 de enero de 2017

Recital poético-musical La Adrada 2016-17



















Frío como el infierno

Roma, 1995

Estamos en invierno y esto es Roma
y tú no estás.
                           Yo voy de un lado a otro
de tu nombre,
                             lo mismo
que un oso en una jaula;
                                                 marco un número;
pongo la radio, escucho una canción
de Patti Smith dar vueltas dentro de Patti Smith
igual que un gato en una lavadora.

Estamos en invierno y yo busco un cuchillo;
miro la calle;
                            pienso en Pasolini;
coges una naranja con mi mano.

Y esto es Roma.
                                 La nieve
convierte la ciudad en una parte del cielo,
ilumina la noche,
deja sobre las casas su ángel multiplicado.

Y tú no estás.
                            Yo cierro una ventana,
miro el televisor,
                                   leo a Ungaretti,
                                                                     pienso:
la distancia es azul,
yo soy lo único que hay entre tú y este frío.
Estamos en invierno y esta ciudad no es Roma
ni ninguna otra parte.
                                              Miro atrás
y puedo verlo: acabas de apagar una lámpara;
has cerrado los ojos
y sueñas con un bosque;
                                                   de repente
alargas una mano,
                                      buscas una manzana
que está en el otro lado de la mujer dormida...

Mientras,
                      yo odio este mundo frío como el infierno
y el cansancio que caza lentamente mis ojos;
odio al lobo que has puesto en la palabra noche
y la forma en que llenas la habitación vacía.
Odio lo que veré
desde hoy y para siempre: tus pisadas
en la nieve de Roma, donde nunca has estado.






De "Todos nosotros" 1998

 (Benjamín Prado)