En una cama vacía,
a la deriva,
encallado.
Soy un hervidero de preguntas floreciendo en la
lentitud
de las sombras.
¿Será la empatía, como afirma Platón, la esencia
de lo poético?
Tal vez.
La vida es breve,
fugaz,
baldía.
En una cama vacía,
esperando el deshielo de mi sangre,
hilvanando
jirones de recuerdos de mi vida que
caen sobre mis párpados
como un último aguacero.
Soy un hervidero de preguntas.
¿Cuál es la diferencia entre lo sublime y lo rutinario?
¿Cuánto dolor cabe en una herida?
No sé.
qué frágil,
a la deriva.
Como una flor que poco a poco
se marchita en la profundidad de la
niebla.
Ya lo dijo Heráclito: somos y no somos.
En una cama vacía sigo el destello
de una lejana estrella polar,
entregando mi corazón a otra solitaria
noche
de insomnio.
De: Sin señal
Daniel Noya

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