“El poeta está llamado a conmover el alma.
Y no a educar a los idólatras”
(“El espejo”. Andrei
Tarkovsky)
Lejos de tus
manos
como un
dios infeliz sin un rastro de pavor
en las
pupilas
alejado de los últimos pétalos del amor
abandonados
ya sin florecer
lejos de la habitación donde en otro tiempo
hacían sus presagios
las sibilas
cerrados los postigos de la edad fértil
lejos
de la polvareda de las voces
ya
balbucientes
y entre
las tinieblas de una luz
ya
apagada
de una claridad sin prodigio
y una respiración
sin alas
soy
sólo un extraño
que
adivina en una figura dibujada
en la
arena
lo que
queda de tu rostro.
De: Sin señal
Daniel Noya

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