No devoraré otra primavera.
Me quedo a vivir en blanco y negro.
Conversando en mi vejez conmigo mismo.
Arropado por el anochecer.
Arrojando mis palabras a las profundidades de la niebla.
Mi soledad será un acto más de amor,
mis poemas
un artificio literario para despedirme sin mancha,
para marcharme en silencio.
No hago más que pasar página.
No hago más que perder el equilibrio
y caer en lo lejano.
Ya no habito más que en habitaciones vacías,
en fragmentos minúsculos.
Soy un fugitivo que busca imágenes a la deriva,
almas que sean hermosas.
De: Sin señal
Daniel Noya

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