“La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”

(ALDO PELLEGRINI)

martes, 3 de agosto de 2021

En el silencio: Daniel Noya

 















(94)

 

En el silencio

el ruido misterioso que hacen las hojas

parecen pasos que se acercan y se posan

sobre mis ojos

sobre mis ojos que escuchan la respiración del agua

y el vuelo de las mariposas

y a lo lejos

oigo el ruido de la nostalgia cayendo del cielo

como gotas de lluvia buscando el refugio de la tierra

y me pregunto otra vez

sobre mi muerte

sobre mi vida

otra vez sobre la piel del poema que habla de la ternura

y regreso sobre mis pasos

en silencio

a tientas

con los acordes de las palabras en carne viva

para escribir a lápiz

los surcos que sembró la luz de la mañana

y la alegría

de este nuevo sol

que se posó sobre mis manos.

 

De: Cien fuegos

 

Daniel Noya

domingo, 18 de julio de 2021

Parado en el andén: Daniel Noya

 


(93)

 

Parado en el andén

sin apenas ya un sueño en la desnuda pupila dulce

de mis ojos

pisando sólo hojas secas

 

ajeno a la presencia de la espesura

y sin palabras

 

en la distancia de los abrazos

en silencio

            sin vuelo

apenas sin alma

 

parado en el andén con la carencia del latido y la ausencia

definitiva

sin raíces       

sin idioma

 

sin casi días desnudándome la felicidad

colándose por las grietas de mi carne la soledad

 

parado en un andén poético

íntimo

en llamas


lejos del ángulo donde se oye el temblor de la alegría

y el mundo desafina

como el silencio de un tren que se aleja

y que nunca es ya el mío.

 

 

De: Cien fuegos

 

Daniel Noya

lunes, 21 de junio de 2021

Marido y mujer: Anne Sexton

 


MARIDO Y MUJER

 

…hablar de las penas

                del matrimonio…

 

No somos amantes.

Ni siquiera nos conocemos.

Somos parecidos

pero no tenemos nada que decir.

Somos como palomas…

 

aquella pareja que llegó a los suburbios

por error,

dejando Boston, donde golpearon

sus pequeñas cabezas contra un muro ciego,

tras agotar los puestos de fruta en el North End,

las ventanas amatista de Louisburg Square,

los asientos en el parque Common

y el tráfico que seguía pisando

y pisando.

 

Ahora hay lluvia verde para todos

tan común como el colirio.

Ahora están juntos

como extraños en un retrete exterior para dos,

comiendo y agachándose juntos.

Tienen dientes y rodillas

pero no hablan.

Un soldado está obligado a permanecer con un soldado

porque comparten la misma suciedad

y los mismos golpes.

 

Son exiliadas

manchados con el mismo sudor y el sueño del borracho.

Como si sólo pudieran agarrarse,

sus garras rojas se doblan como pulseras

alrededor de la misma rama.

Incluso su canto no es una cosa segura.

No es un lenguaje;

es una especie de respiración.

Son dos asmáticas

cuyo aliento entra y sale sollozando

a través de un pequeño tubo.

Como ellas

ni hablamos ni aclaramos nuestras gargantas.

Oh cariño,

suspiramos al unísono al lado de nuestra ventana,

borrachos del sueño del borracho.

Como ellas

sólo podemos asirnos.

 

Pero atravesarían nuestro corazón

si tan sólo pudieran volar hasta aquí.

 

De: Vive o muere

 

Anne Sexton

domingo, 20 de junio de 2021

Una cita



Quizá cuando descubrimos que lo queremos todo es porque estamos peligrosamente cerca de no querer nada


De: Diarios completos 

Sylvia  Plath 

viernes, 18 de junio de 2021

XXXII: Nicanor Parra

 


XXXII


 

Quiénes son iris amigos

los enfermos

                        los débiles

                                               los pobres de espíritu

los que no tienen donde caerse muertos

los ancianos

                        los niños

                                               las madres solteras

-          los estudiantes no porque son revoltosos-

los campesinos porque son humildes

los pescadores

                        porque me recuerdan

a los santos apóstoles de Cristo

los que no conocieron a su padre

los que perdieron como yo a su madre

los condenados a cadena perpetua

en las llamadas oficinas públicas

los humillados por sus propios hijos

los ofendidos por sus propias esposas

los araucanos

los postergados una y otra vez

los que no saben ni siquiera firmar

los panaderos

                        los sepultureros

amigos míos son

los soñadores- los idealistas

que entregaron su vida como Él

en holocausto por un mundo mejor.

 

De: Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui

 

Nicanor Parra

jueves, 10 de junio de 2021

Majestad caída. W. B. Yeats

 






















MAJESTAD CAÍDA

 

Aunque las gentes vinieron donde ella mostraba su rostro

y hasta los viejos una sombra en los ojos tenían, tan sólo esta mano,

como un postrer cortesano en un campamento de cíngaros

hablando de la majestad caída, lo ido recuerda.

Las facciones, un alma que la risa ha tornado más dulce:

eso, eso queda; pero yo anoto lo ido. La gente

se agolpará y no sabrá que va por la calle

donde anduvo una vez lo que era como una nube encendida.

 

De: Poesía

 

W. B. Yeats

 

miércoles, 9 de junio de 2021

Un tiempo liberado de sus goznes: Jorge Riechmann

 











Un tiempo liberado de sus goznes


Beber

una taza de té. Conversar

sobre pintura, paisajes

y personas amadas,

sobre el conocimiento, la memoria, el deseo.

 

Un tiempo liberado de sus goznes:

no he tomado tus manos entre las mías.

 

Y la luz que cuajó sobre tus pasos

como materia y ámbito de un amor por venir.

 

De: Cuaderno de Berlín

 

Jorge Riechmann

martes, 8 de junio de 2021

Aisling: Seamus Heaney



AISLING

 

La cortejó

Con un arte gentil y decadente

Cual la vocal del viento

Que sopla entre los avellanos:

 

“¿Eres Diana…?”

¿Y era él Acteón,

Y su agudo lamento

El del bramido exhausto de aquel ciervo?

 

De: Norte

 

Seamus Heaney

 

 

 

domingo, 6 de junio de 2021

Junio: Jaroslav Seifert

 
















JUNIO

 

Cálida tarde de verano,

las olas siguen intranquilas,

tocan la orilla y de nuevo se van.

¿Duerme la joven, o guiña un ojo

al transeúnte?

 

No lo sé, pero sobre el arroyo

dos libélulas entretejen sus alas elásticas.

Ah, ¿por qué no me alentó aquella vez?

 

Entornando las largas pestañas

acaso pensó entonces:

pasa a mi lado, y dijo para sí: ¡si lo hiciera!

y no me besó al final.

 

De: Apagad las luces

 

Jaroslav Seifert