“La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”

(ALDO PELLEGRINI)

sábado, 18 de noviembre de 2017

Podría ser un fósil: Daniel Noya






Podría ser un fósil
pero soy una niebla
y, en mi trayecto, golpeo mi boca.

Mi fiesta ha terminado.

Ya la luna es de arcilla
y el amor un dilema.

Podría ser un barco
pero soy un aroma
y, en tus ojos, encuentro la ternura
del verano,
la caricia del viento.

Me desnudo en la luz
de mis últimos pedazos.

Mi fiesta ha terminado.

Cerca de la tierra
espero el diluvio de la nada.

Podría ser unos ojos,
un perfume
pero soy el polvo que dejan los ramajes,
el idioma de las nubes.

Mi fiesta ha terminado.

Vengo de las estrellas fugaces
y de los huesos del agua,
del mundo de la luz reflejado en las uvas
y del color de las hojas.

Podría ser un párpado
pero soy unos labios.

Podría ser un fulgor
pero soy un espejo.


De: La doble rendija
(en preparación)
Daniel Noya
 
 

viernes, 17 de noviembre de 2017

Imágenes con palabras (y 17)


Gustav Klimt



17

Estampado en negro: 

un rodar monótono y sin sentido (la muerte)















De: Luces de gálibo

Daniel Noya 

 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

David González (vídeo)

DAVID GONZÁLEZ 

EN EL ÚLTIMO JUEVES 

NOVIEMBRE DE 2009 

 "Mi poesía es social por los temas que trato, por las realidades sobre las que escribo y por mi posicionamiento respecto de esas realidades"

                                                David González

Para leer

Su blog

martes, 14 de noviembre de 2017

¿Qué es poesía?: José Mario


¿QUÉ ES POESÍA? EN NO MÁS DE VEINTE LÍNEAS

(Escrito para el Diccionario bográfico de poetas cubanos en el exilio,
1988, Nueva Jersey, EEUU)

La poesía es para mí, un estado del espíritu, una conciencia de nuestra naturaleza interior; primigenia e invisible, en relación con el universo, lo ominoso, los actos reales que determinan nuestro devenir. Una insumisión. La poesía es el cordón umbilical que nos mantiene -dependientes y propios- unidos a las esencias y contradiccciones vitales, tanto del mundo inmediato como aquél que es sólo pauta del misterio de existir. Una forma, quizás, de comprensión e incomprensión de los hechos que determinan el medio en que nacemos o elegimos vivir; y a la vez una vía de acceso al proyecto de otra vida/libre. Poesía es la experiencia de la máxima libertad del individuo. Tal vez sea por eso que sea leída con tantos recelos por todo poder totalitario. Y de la intensidad de esas maneras, de la carga del lenguaje interiorizado es de donde depende su fuerza y calidades, el que sea auténtica o nula. Así el lenguaje que autentifica la poesía es aquél que hace de ella una Biografía del espíritu de quien la hace y que el poeta sea en sí mismo, un instrumento de ella, un médium, y también un ser capaz de poner en entredicho su virtualidad; para convertirla en una medida de la evolución sensible de quien la hace y quienes la reciben. El único problema consiste en saber: ¿Quién está en posesión de la poesía? ¿De quiénes se deja ella poseer? ¿A quién unge?


José Mario

El grito y otros poemas


















 
Envío

¿Sabes?: En ti estoy todo yo. Me he ido contigo.
Me he quedado a expensas de un mundo que ignoro: voces
   que ignoro:
objetos que ignoro. Me extraña y me horroriza esa facultad tuya
   de haberme llevado sin que lo notes.
Al principio creí que eras tú quien te habías quedado, pero después:
   te iba buscando y no hallé nada. 
Tú no estabas en aquella casa, ni en mis libros, ni en Los amantes
  de Picasso.
Los muebles comenzaron a desaparecer como por arte de magia;
   hasta que la cosa se hizo tan real:
Que entonces me di cuenta que yo también había partido.


Imagen: Los amantes de Pablo Picasso
Poema de José Mario   
 
     

lunes, 13 de noviembre de 2017

Un poema de Olga Novo





















Querida mamá: estoy aprendiendo a ladrar. 

une saison en enfer. repite conmigo Une-Saison-En-Enfer.
mis treinta generaciones analfabetas Yo estoy aprendiendo a ladrar.
marcar un nunca territorio con la epiglotis
como un can como una perra cualquiera
emperrarme hasta volver en mí en can entonces pronuncio
Walt Walt
Walt Whitman mamá. 

estoy aprendiendo a ladrar.
me pongo de culo al sol me agarro a una azada e
intento imitar el canto del cuco del cuco de culo al sol entonces
mi garganta se exprime de dolor
y aúllan como nunca los futuros posibles que nos abomban las venas
como un cazo de leche vertiéndose en el fuego. 

los ojos de mi amor llevan dentro
el tintineo de los cencerros unocontraotro unocontraotro
de la novena sinfonía de Gustav Mahler
mamá. 

y yo te miro a los ojos a los ojitos estás tan cansada
pero yo no y aquí
es el momento de la furia can
escucho con atención la campana de cris
tal de tus sueños incumplidos
como una escultura delicada de Brancusi
de Cons tan tín Brancusi. 

una vez y otra vez el corazón tan grande
como una seta enorme el otoño eres tú auh auh auh loba
aquí me tienes bailando gritando saltando
una maestra gutural un volcancito gutural
como Virginia Woolf como Virginia Woolf como Virginia Woolf. 

te miro las manos podría lamerte las cicatrices de las manos
hasta que dieran luz
y curarte las hernias discales con un solo verso alejandrino
con una sílaba de centeno crudo con un oh-là-là y después después
contar una por una tus canas enraizadas en las edades del mundo
tu lengua plantígrada mamá
podría incluso reestructurarte la osamenta
con el implante de una canción anarquista. 

a veces siento el dolor sedimentándose
lámina
por
lámina
como la pizarra:
es un esguince emocional clavado en la nuca
y para ladrar así a veces es preciso llorar yodo
sajarme las rodillas con una guadaña hasta ver el sol tan cerca
a tres centímetros del iris
mamá
yo tenía que mamar de tu médula
asombrar al mundo cuando te baja la compasión a las caries
y a los pechos
caídos
de cansancio. 

para poder ladrar yo tendría que roer durante años
tu alergia al polen a los vilanos de los chopos
tu anemia circulando en sentido inverso por la sangre
tendría que ir contigo a enterrar a tu hermano de veintisiete años y
apretar la mandíbula para no partirme la lengua
con su tuberculosis mamaíta.

sé muy bien que para poder ladrar
tendría que ir contigo a mi infancia
y verme a punto de morir deshidratada
y rogarle a la virgen en la que no crees
que me devolviese a la vida de tres meses y medio
y soldarme en tu regazo para siempre
como una pieza de hierro de tu vientre. 

no pienses que no sé que para poder ladrar
tendría que ir contigo a las últimas horas
de la abuela Carmen agarrada a las cuatro puntas de su pañuelo
y a tu bazo.

yo sé muy bien sé todo
que para aprender este ladrido
al fin hicieron falta
mil mujeres lavando sin cesar en el río de Saá
y mil arando y dos mil cosiendo y cinco mil
recogiendo leños y raíces en mitad del monte y Tú
sobre todo tú plantando pinos en una sierra inmensa
desaprendiendo cuanto eres
agujereando tus dudas. 

Querida mamá: estoy aprendiendo a ladrar. 

alguien me ve abriéndome la mandíbula hasta hendirla y digo ya
ya ladro ouh como el perro no no
como Camille Claudel como Camille Claudel como Camille Claudel
como Camille mamá en el mármol
como Camille
como Walt Whitman Walter Benjamin voy mamá
voy hacia ti
voy yo voy
alta
alta
auh...

Olga Novo





domingo, 12 de noviembre de 2017

3 poemas de Jorge Boccanera






Besos

la vida no es
la cara ni el llanto de la cara
ni la mano ni el golpe de la mano en la cara
ni el viaje de la mano ni la estéril huida de la
cara
es el hilo de sangre que sale de tu boca


 

No unté mis ojos
con el paisaje de los tuyos,
ni desordené el día para que aparecieras,
ni he juntado tus ruidos con mi boca
para que no doliesen las preguntas,
ni siquiera
me llamo como dices, pero
puedes quedarte,
hay un poco de sopa, algo de vino,
afuera está lloviendo en otro idioma.





Silvia Plath lava una taza, seca una taza, rompe una taza

Qué cabeza la mía,
dejé una frase suelta y una rosa en el horno.
Cotidianos trajines, calores, taquicardia,
y un almohadón de plumas
con un lápiz labial justo en el centro.

Qué cabeza la mía.
Yo buscaba algún parque y encontré en un mal sueño
una torta partida por un rayo.
La sala está revuelta.
El miedo de un venado no cabe en este horno,
por eso huele así toda la casa.

Pero a quién se le ocurre
dibujar una piedra y tropezar dos veces,
llenar un cenicero con los puntos y comas
de alguna carta antigua.
¿Hubo un Adán violento? ¿Hubo un amor-halcón
"de una vez para siempre"?

Qué cabeza la mía,
guardar los zapatones en un charco
y aceptar ese baile sabiendo que me espera
una puerta cerrada tras la puerta.


Jorge Boccanera

sábado, 11 de noviembre de 2017

Quizás por ser corazón en la nieve: Daniel Noya




















Quizás por ser corazón en la nieve

                                   o alondra muda,

                        acaso por ser ausencia del sol

                                   o llanto arrebatado,

                                   tal vez esquirla

                                   o lejano ocaso

                                   o acaso musa amable.

                        Quizás por ser el halo de los álamos,

                        tal vez deshielo, quizás rastro,

                                    acaso horizonte,         

                        quizás desierto, tal vez rastrojo,

                                   acaso hogaza

                                   o ceniza o himen

                                   o huella recobrada.





                                   O tal vez

                        por ser poema de la noche.



                                                                         De: Cierra el portón

                                                                                      Daniel Noya


viernes, 10 de noviembre de 2017

Imágenes con palabras (16)





          (16)


Dulzor, así te llamo, pequeña belleza, blancor que ilumina todas mis sombras.

De: Luces de gálibo

Daniel Noya 


jueves, 9 de noviembre de 2017

Sobre Antonio Machado

Artículo:
   
AntonioMachado 






¡Alma, que en vano quisiste ser más joven cada día,
arranca tu flor, la humilde flor de la melancolía!


 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Confesiones de una máquina lectora: Wislawa Zymborska



 

 

 

 

 

 

 

 

Confesiones de una máquina lectora

Yo, Número Tres Más Cuatro Dividido Entre Siete,
soy famosa por mi amplio conocimiento lingüístico.
He logrado ya reconocer miles de lenguas,
que a lo largo de su historia
han utilizado personas ya muertas.


Todo lo que escribieron con sus signos,
a pesar de estar cubierto de estratos de catástrofes,
lo extraigo y reproduzco
en su forma original.


No son fanfarronadas:
leo incluso la lava
y hojeo las cenizas.


Explico en la pantalla
todas las cosas citadas,
cuándo fueron hechas,
y de qué, y para qué.


Y ya completamente por mi propio impulso
estudio algunas cartas
y corrijo en ellas
las faltas de ortografía.


Lo reconozco, ciertas palabras
me crean problemas.
Por ejemplo los estados llamados “sentimientos”
no consigo hasta ahora explicarlos de forma exacta.


Lo mismo con “el alma”, palabra-acertijo.
De momento concluyo que es un tipo de niebla,
en teoría más duradera que los organismos mortales.


Sin embargo, mi mayor problema es la palabra “soy”.
Tiene la apariencia de una acción común,
realizada de forma general, pero no colectiva,
en un antetiempo presente,
de aspecto imperfectivo,
si bien, como se sabe, ya hace mucho perfectivo.


¿Pero basta eso como definición?
Tengo en las conexiones rugidos y crujir de tornillos.
Mi botón para la Central humea en lugar de brillar.


Creo que pediré la ayuda fraternal
de mi colega Dos Quintos De Cero Dividido entre La Mitad.

Es cierto que es un loco conocido,
pero tiene buenas ideas.

Y hasta aquí
Wislawa Szymborska


martes, 7 de noviembre de 2017

Oídme: Chantal Maillard





















Oídme.                 Hablo
de cosas muy concretas.

Hace tiempo que me atrajo la eufonía
confortante de las palabras                  su
cadencia y el brillo
impertinente del espíritu - ¿espíritu?-
en la cuerda floja de la nada.
Fui de aquéllos.
Fortalecí el ansia de saber porque el yo
se refuerza sabiendo y
quería ser más.
Pero al fin sigue siendo nada
el yo bajo el decir.

Os hablo de cosas muy concretas.
Quien habla es los de menos.


La herida en la lengua

Chantal Maillard