“La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”

(ALDO PELLEGRINI)

lunes, 22 de junio de 2020

Hay que cerrar los ojos de los muertos: José Emilio Pacheco


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Hay que cerrar los ojos de los muertos

porque vieron ya la muerte y nuestros ojos

no resisten esa visión.

Al contemplarnos

en esos ojos que nos miran sin vernos

brota en el fondo nuestra propia muerte.

 

De: Miro la tierra

 

José Emilio Pacheco



domingo, 21 de junio de 2020

Sóplame este ojo: Óscar Hahn



SÓPLAME ESTE OJO

 

Así que estaban tomándose un café

y conversando solamente

 

sóplame este ojo

 

y ahora sóplame este otro                          

para que se me vuelen los dos

 

y no te vuelva a ver.

 

De: Mal de amor

 

Óscar Hahn

jueves, 18 de junio de 2020

Otra definición de poesía: Daniel Noya



Otra definición de poesía

 

La palabra cántaro asomándose poco a poco

a la boca

y, en el sueño, un huérfano candil sin luz.

 

Más allá,

cerca de su primera infancia,

el olor de los brezos y la sed que apaga en la fuente

y le limpia los ojos.

 

Siempre se sentía extranjero

pero al final de la vereda siempre encontraba el valle.

 

Siempre recorría los mismos bancales

y atravesaba los mismos huertos.

 

Y siempre en soledad se sentaba en la misma piedra

y respiraba el oleaje de unos versos

con un libro abierto al calor de la tarde.

 

Al regresar el olor de los musgos y de los pájaros,

el color verde oscuro de las ramas de los robles

se le han prendido en el cuerpo y ya tiene en las vértebras

el esbozo de un poema.

 

Cuando se pone a escribir bebe poco a poco agua del cántaro

y enciende el apagado candil.

 

De: Cien fuegos

 

Daniel Noya

miércoles, 17 de junio de 2020

Balada de la nostalgia inseparable: Rafael Alberti



BALADA DE LA NOSTALGIA INSEPARABLE

 

Siempre esta nostalgia, esta inseparable

nostalgia que todo lo aleja y lo cambia.

Dímelo, tú, árbol.

 

Te miro. Me miras. Y ya no eres el mismo.

Ni es el mismo viento quien te está azotando.

Dímelo, tú, agua.

 

Te bebo. Me bebes. Y no eres la misma.

Ni es la misma tierra la de tu garganta.

Dímelo, tú, tierra.

 

Te tengo. Me tienes. Y no eres la misma.

Ni es el mismo sueño de amor quien te llena.

Dímelo, tú, sueño.

 

Te tomo. Me tomas. Y no eres ya el mismo.

Ni es la misma estrella quien te está durmiendo.

Dímelo, tú, estrella.

 

Te llamo. Me llamas. Y no eres la misma.

Ni es la misma noche clara quien te quema.

Dímelo, tú, noche.

 

De: Poemas del destierro y de la espera

 

Rafael Alberti